~Kira Kuraiyue~
Cuando apalicé a aquel hombre senti algo raro,como si se contorneara.
Escuché a And y grité.
-!OCUPATE TU DE ÉL!
Me acerqué al hombre y de repente vi algo raro,algo muy raro.
Del centro de su pechoo empezó a formarse un lodo extraño que le recorrió todo el cuerpo,cubriendole.
Me acerqué y le lancé un puñetazo con todas mis fuerzas pero ni lo sintió y de un puñetazo me lanzo por los aires.
Me recobré en el aire y me llevé la mano a la boca, donde me toqué un hilillo de sangre.
Se impulsó con el lodo hasta donde estaba y empezó a lanzarme golpes que esquivé con dificultad,pero uno me dió y me estrellé contra el suelo.
<<Mierda...como voy a matar a esto...>>
<<No puedo morir,!NO VOY A DEJAR MORIR A NADIE!>>
Grité y terminó en un rugido,había conseguido llegar hasta la 2º liberación, ahora parecía un gato,más ágil,mi pelo más largo y mis ojos estrechos.
El hombre me lanzo sendas bolas de lodo que estallaban con fuertes chasquidos.
-Si me toca me mata...
Suspiré y metí una de mis manos debajo de la capa hasta coger un hilo de color rojo.
Había investigado los arboles de la zona cuando les rastreaba y había notado que todos estaban llenos de una resina inflamable.
<<Hilo+fuego=LODO DURO>>
-Claro..si el lodo se vuelve duro no le dejará moverse.
Noté el flujo dentro de mí,extraño pues debería haber tardado un par de horas en reaparecer.
Pero lo iba a utilizar.
Le lancé una piedra al monstruo como distracción y mientras estaba distraído acerqué mis garras hasta la resina de un árbol cercano impregnándolas de aquella sustancia.
Cogí el hilo y suspiré-
-!VEN AQUÍ!,!!COBARDE!!
El monstruo se dirigió hacia mí impulsado por el lodo a gran velocidad,pero no la suficiente.
Acumulé el flujo y lo utilicé.
A la gran velocidad que paecía romper la barrera del sonido, me moví de un árbol a otro,invisibñe, enrollando el largo hilo,tejiendo una telaraña mortal.
Una trampa.
El monstruo de lodo se enrolló en la telaraña mortal, que no le hacía daño.Este se rió,ingenuo sin saber el significado de la trampa.
Me lancé hacia delante como una panterá y en mitad del aire entrechoqué mis garras, que con la resina crearon una gran llamarada que secó el lodo de la armadura.
Tenía poco tiempo.
Volví a activar el flujo y me acerqué a él. Desactivé las garras y lancé un golpe con las palmas de las manos, aumentadas con la velocidad de mi flujo,como una explosión,destrozando la armadura.
Ví entre los trozos de barro seco la cara de horror del hombre cuando mis garras se hundieron en su carne,le abrían en canal y provocaban otra llamarada dentro de su cuerpo.
Quemándole todos sus órganos.
Matándole.
Me quedé de pie,en mitad del fuego,con los ojos centelleando.